Buenos
días, tardes, noches, heridas abiertas, almas rotas. No importa la hora en que
lean esto. Me abstendré de este dolor, lo dejaré para algún día lluvioso. Pero
haber, escribamos un poco. Antes me sentía como un sapo, nadie me pelaba, no
había amigos ni amor ni nada que se le parezca… Luego fui besado y me convertí
en príncipe. Pero saben algo, quiero ser besado de nuevo, y volver a ser un
simple sapo, era más feliz papando moscas que cargando el peso de esta corona.
Pero mis labios empiezan a sangrar, la ausencia de sus besos ya es notable. El
brillo de mis ojos está desapareciendo.
Y
por si fuera poco, nunca estuve solo, tenía la voz de mi interior. Pero no fue
hasta ahora que la voz de mi interior me aplicó la ley del hielo que sentí lo
que era estar realmente solo. Resulte siendo tan mortal cómo cualquiera.
Pero
tomen, aquí les dejo las crayolas con las que dibujé mis ilusiones, ahora
convertidas en realidad… Tómenlas y creen un mundo para ustedes.
Supongo
que es normal llegar al fin de año total y absolutamente destruido. O quizá, ya
estoy muerto y todo esto simplemente es mi infierno. Es como escribir algo y no
saber si mostrarlo o no, ya que contiene quizá todos los pedazos rotos de ti.
No es lo mismo escribir sobre la tristeza que sentirla. Francamente no hay
palabras hermosas para describirla.
Ahhh…
la tristeza… Me siento como ese pingüino que se sentía fuera de lugar, soñaba
con palmeras, arena y mar. Había nacido en el lugar y cuerpo equivocado. O como
el caballito de carrusel (la peor de las historias) que lloraba en silencio,
sabía que nunca podría recorrer el campo o ser libre; su alma de madera era
aventurera y lo único que pudo hacer fue atrapar y tragarse esas mariposas que
volaban a su alrededor, el quería saber cómo se sentía estar enamorado.
No
sé, hubiera preferido no recibir ese beso. Mmm, algo que no entiendo es
que si el hubiera no existe, ¿Que significa su palabra? ¿Son letras puestas al
azar para declarar un pasado casi realizado?
Pero
no, deje atrás eso del hubiera, el destino y esas babosadas que no mas no me
entran por la cabeza. Vi más factible arrancar todas mis pestañas y pedir una y
otra vez el mismo deseo, hasta que se hiciera realidad. Nunca se cumplió.
Y
aquí estoy, siendo un príncipe, ex sapo. Cargando el peso de esta corona que
con el pasar de los días se vuelve más pesada.
Pero
no tengo opción alguna. Fue lo que fue, es lo que es y será lo que será.
UN BESO INESPERADO.