Cuando éramos bebes, éramos fáciles. Un llanto
significaba que tenías hambre, otro llanto que estabas cansado. Es solo cuando
somos adultos cuando nos volvemos difíciles.
Entonces…empezamos a esconder nuestros sentimientos, a
levantar muros. Llegando al punto en el que nunca sabremos de verdad como
piensa o siente alguien sin quererlo, nos convertimos en maestros del disimulo.
No siempre es fácil decir lo que piensas. A
veces necesitar ser forzado a hacerlo. A veces es mejor guardarte las cosas para
ti mismo.
Hacerte el tonto…
Incluso cuando tu cuerpo entero muestra dolor. Así que
cierra la boca…
Guarda el secreto…
Y encuentra otras formas de hacerte feliz.
El pasado es una cosa complicada. Algunas veces está
grabado en piedra. Y otras veces, representado en suaves recuerdos. Pero si te
metes demasiado en las profundidades, cosas oscuras….
¿Quién sabe que monstruos despertarás?