Nunca había usado mi blog como
diario, solo escribo versiones muy distorsionadas de mi realidad. El día de hoy
no me siento así, no quiero mentir y no quiero pintarme más valiente o único de
lo que en verdad soy. El año pasado pase cerca de 6 meses en una etapa horrible
de mi vida. Todo me dejo de importar y aún tengo la cicatriz de cuando quería
mandar a la verga todo. No fue bonito, tal vez un poco
poético. La forma en la que logré salir es aún más pendeja de en la que llegue
y eso no quiere decir que sé cómo carajos llegué.
Mi peor error fue sentir que
tenía el control. Control mis huevos, iba en una carroza de destrucción directo a un abismo y mis caballos eran
letras, alcohol, cigarrillos y pesadillas. Caí al abismo y hasta no sentir que
me ahogaba no quise salir de él. Cada que me preguntaban qué pasaba, contestaba
que todo estaba bien, en verdad creía que no necesitaba de nadie, que estaba
bien solo y que todos era unos pendejos por no creer en las cosas que hacía.
Tenía la receta perfecta y todos
los ingredientes para armar una bomba. Pero yo era la bomba, y decir que no
exploté seria quedarme un poco corto a lo que en realidad me pasó.
Un día cansado me metí al baño
con una hoja en blanco, un lapicero, un cigarro y una botella de vodka. Aún en
ese momento me parecía lo correcto, nada podía ser mejor que desahogarme de esa
manera. Lo primero que escribí fue “Guerra”
y le di un trago al vodka, en ese momento mi baño se convirtió en el lugar más hermoso
y siniestro del mundo.
Si quieren saber por qué decidí
escribir “Guerra” la respuesta es fácil. Me dije a mi mismo que si era lo
suficientemente marica como para no desahogarme con alguno de mis amigos y
seguir otro puto día así, nunca iba a olvidar lo que en verdad soy, un puto
desastre, hay una guerra inmensa dentro de mí, en lo que pienso, en lo que
siento, en lo que quiero dejar de sentir. Créanme cuando les dijo que nunca voy
a olvidar ese día.
Algo en mi murió después de eso.
Ahora me dan ganas de llorar en 5 de cada 6 películas que veo, me pongo en los
zapatos de los demás, ya no siento que el
mundo está en contra de mí. Pero la
verdad es que nunca había tenido tanto puto miedo, miedo de volver a perderme.
Le tengo miedo a todas las personas que quiero porque son las únicas que me
pueden lastimar. Pero aun peor, tengo miedo a querer a alguien más, miedo a
darle el poder de lastimarme alguien más.
Soy un marica confirmado, pero eso ya lo sabía. En el fondo siento que un mal
como el mío solo me lo puede quitar alguien más. Pero cómo curarme si cada que
alguien intenta acercarse a mí me alejo por el puto miedo.
El dolor es real, sigue aquí. Es una puta ironía tenerle tanto
miedo a ser igual de valiente que antes.
