jueves, 27 de octubre de 2016

Si fuera más valiente

Nunca había usado mi blog como diario, solo escribo versiones muy distorsionadas de mi realidad. El día de hoy no me siento así, no quiero mentir y no quiero pintarme más valiente o único de lo que en verdad soy. El año pasado pase cerca de 6 meses en una etapa horrible de mi vida. Todo me dejo de importar y aún tengo la cicatriz de cuando quería mandar a la verga todo. No fue bonito, tal vez un poco poético. La forma en la que logré salir es aún más pendeja de en la que llegue y eso no quiere decir que sé cómo carajos llegué.

Mi peor error fue sentir que tenía el control. Control mis huevos, iba en una carroza de destrucción directo a un abismo y mis caballos eran letras, alcohol, cigarrillos y pesadillas. Caí al abismo y hasta no sentir que me ahogaba no quise salir de él. Cada que me preguntaban qué pasaba, contestaba que todo estaba bien, en verdad creía que no necesitaba de nadie, que estaba bien solo y que todos era unos pendejos por no creer en las cosas que hacía.

Tenía la receta perfecta y todos los ingredientes para armar una bomba. Pero yo era la bomba, y decir que no exploté seria quedarme un poco corto a lo que en realidad me pasó.

Un día cansado me metí al baño con una hoja en blanco, un lapicero, un cigarro y una botella de vodka. Aún en ese momento me parecía lo correcto, nada podía ser mejor que desahogarme de esa manera. Lo primero que escribí fue “Guerra” y le di un trago al vodka, en ese momento mi baño se convirtió en el lugar más hermoso y siniestro del mundo.

Si quieren saber por qué decidí escribir “Guerra” la respuesta es fácil. Me dije a mi mismo que si era lo suficientemente marica como para no desahogarme con alguno de mis amigos y seguir otro puto día así, nunca iba a olvidar lo que en verdad soy, un puto desastre, hay una guerra inmensa dentro de mí, en lo que pienso, en lo que siento, en lo que quiero dejar de sentir. Créanme cuando les dijo que nunca voy a olvidar ese día.

Algo en mi murió después de eso. Ahora me dan ganas de llorar en 5 de cada 6 películas que veo, me pongo en los zapatos de los demás, ya no siento que el mundo está en contra de mí.  Pero la verdad es que nunca había tenido tanto puto miedo, miedo de volver a perderme. Le tengo miedo a todas las personas que quiero porque son las únicas que me pueden lastimar. Pero aun peor, tengo miedo a querer a alguien más, miedo a darle el poder de lastimarme  alguien más. Soy un marica confirmado, pero eso ya lo sabía. En el fondo siento que un mal como el mío solo me lo puede quitar alguien más. Pero cómo curarme si cada que alguien intenta acercarse a mí me alejo por el puto miedo.

El dolor es real, sigue aquí. Es una puta ironía tenerle tanto miedo a ser igual de valiente que antes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario