Para no devolver un beso ni siquiera
es necesario besar, o que me beses no significa que me devuelvas los besos.
La segunda se interpreta más fácil
pero la primera es lo que quiero decir.
Yo creo que este fue el problema: me
declaró su amor y yo creí que era la guerra. Aunque tú nunca lograste
comprender que mi declaración de guerra no era más que una declaración de amor
salvaje, de amor a prisa, de amor de heridas.
Dejé de ser experimental cuando ser
experimental se me volvió costumbre.
Imagina que te haces un chongo o una
trenza y no te la quieres quitar nunca porque no quieres volverte a tomar el
tiempo y esfuerzo de peinarte o bañarte. Algo así funciona el amor y ya perdí
la cuenta de cuánto tiempo llevo con este chongo emocional.

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