viernes, 27 de diciembre de 2013

Mi primera vez...

De pequeño soñaba que podía volar con mucha frecuencia, por campos verdes, miraba desde arriba los árboles y puentes. Extraño esos sueños. Crecer, es lo más repugnante que un ser humano puede vivir. Empiezan las necesidades de amor, saber a quién amar pero no saber cómo hacerlo. Elegir un camino y tropezar una y otra y otra vez, culpando a la piedra. Cuando el único culpable es uno mismo. 

Crecer, significa empezar a tener problemas de dinero, amor, amistades falsas, problemas familiares. Tener una cara larga y triste todo el tiempo, y la única manera de quitarla es lavándose la cara con acuarelas. 

Cuando somos niños eran los caramelos los que escondías de tus padres y luego comías hasta que tuvieras un terrible dolor de estómago, en la universidad son las borracheras con tequila, cerveza y... bueno, ya sabes... tomas todo lo bueno que puedes porque no tienes la oportunidad de hacerlo tanto como deberías, porque las cosas buenas no son siempre lo que parecen, demasiado de algo, incluso demasiado amor no es siempre algo bueno. 

¿Cómo sabes cuánto es demasiado?
Demasiado pronto, demasiada información, demasiada diversión, demasiado amor, demasiado por preguntar, demasiadas dudas. ¿Cuándo es, simplemente, demasiado para soportar?

No lo sé.

Mi nombre es Edgar, si, Edgar de León pero todos me llaman Tutto. Y hace unos años deje de ser un niño, crecí, como todo ser humano en este planeta. Por un tiempo, deje de creer, deje de creer en cuentos de hadas, Santa Claus, el hada de los dientes, el coco... Crecí y empecé a ver la vida como realmente es. Deje a un lado a los dinosaurios y dragones para otra momento, ahora me pongo a pensar en el amor.

El 110% de las veces no se de lo que hablo y mucho menos de lo que escribo. Empiezo a divagar, hablar y escribir lo que mi cerebro me dicta, luego entra mi corazón y me interrumpe y empiezo a escribir de otras cosas. Y así soy, así suelo ser: "tuttopendejo" escribo sin ninguna razón, sin ningún sentido. Pero así solemos ser la mayoría de los adultos, hacemos cosas sin pensar.

Y en eso, efectivamente, me he convertido.. En un adulto, frío, egoísta, malvado. Cuando no pienso en hacer maldades, pienso en hacer el amor.

Y hasta aquí, se preguntaran: ¿Que tiene que ver el título de mi post con todo lo que he escrito?
Bueno, definitivamente no hablo de la primera vez de tener sexo, hablo de la primera vez en la que te das cuenta que ya no eres un niño, soñador, aquel que jugaba al escondite, a tazos que salían en las chucherias, aquel que lloraba porque se había raspado las rodillas. Esa primera vez que te das cuenta que todo lo que pensabas, todo lo que creías no era de esa manera. 

Pero saben, que manera más patética de explicar el porqué de mi título, quería hacerles sentir eso que me pasa a mi cuando estoy leyendo algún libro y no entiendes ni madres de lo que miras y en eso... llegas a esa parte, a esa página en donde todo se te aclara y dices: ¡Ahhhhh, con razón se llama así el libro!  Pero ya veo que no me funciono, la verdad no se si ya escribí demasiado para ser mi primer entrada, no sé tan siquiera el por qué abrí este blog, o diario virtual como se llame. Para empezar, odiaría que alguien real, que un humano leyera todo  esto. Sentiría vergüenza y no sé por qué. Al menos tengo la seguridad de que ningún Homo sapiens está leyendo esto, más que mis amigos imaginarios, los monstruos debajo de mi cama o mis gatos, ellos si tienen permiso de leerme.

Y ahora pienso: ¿Pero qué jodidos estoy escribiendo? Esta ammm, maña, porque no tengo otra manera de llamarla de escribir de una cosa y luego hablar de otra y luego de otra y luego no saber nada, me hace pensar que soy un simple ser humano. En fin, creo que ya escribí demasiado. ¿O no?

Mi nombre es Edgar de León pero todos me llaman Tutto, y crecí, me convertí en un adulto y no sé qué hacer al respecto.


Ronroneos para los buenos días, tardes o noches... Para la hora que sea...

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