domingo, 4 de diciembre de 2016

Sin titulo

Hago mi casa al fondo del abismo. Ya empiezan a germinar flores. Soy feliz ahí. Quiero que vengas conmigo, el punto es que quiero vivir en esa parte del cortejo para siempre, estar más lejos de la parte en la que decidimos que ya no queremos volver a hablarnos en nuestra vida; al menos yo ya lo decidí.

Las veces al día que me preguntan por ti está entre 0 y 5 depende de los lugares a los que vaya y las personas que vea. En realidad no cuento las veces pero más o menos ese es el número. Me llegó un like tuyo a la hora en la que te despertaste y a esa hora apenas me iba a dormir, fue raro.

Llevo días tratando de hacer mi tesis y estoy seguro de que tú tuviste la culpa de que me la pasara pensando en ti y no en el trabajo que debía hacer, no me molesta, es más, me encanta. No quiero ser la etapa de la que nadie se acuerda o la que superaste para ser mejor. Bésame como si yo fuera el siglo XX aunque no entiendas por qué lo digo. Escribí el párrafo pasado hace como 5 días y yo ya tampoco entiendo a qué me refería con besarme como si yo fuera el siglo XX pero aun así quiero que lo hagas.

No a puro huevo teníamos que tener un título, pero imagínate decidir no querer ser novios este año (porque estas allá y yo acá, lejos) y ponernos en vez de eso un título de poema. Imagínate que estemos sentados en un parque y un señor nos pregunta qué somos:

— ¿Son novios?
—No, somos “last night i had several nonspecific thoughts”.

¿Entiendes? le puse el nombre de un poema a una relación.

Olvídalo, la idea es terriblemente mala. No sé, te querría hasta si tuvieras diarrea. Te quiero como se quieren las cosas que sólo existen en los libros. Así de intenso.

Te quiero conmigo, con o sin título. 


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