martes, 1 de marzo de 2016

Excusas

Hey, te escribe el que te quiere incluso cuando ni tú lo haces, aunque no sabes cuánto deberías hacerlo. Contéstame cuando algún día encuentres lo bonito en la tristeza o cuando pienses que es imposible hacerlo. Llámame cuando quieras decirme todo o escucharlo todo aunque no siempre pueda decirlo. Dime lo que sientes si algún día te logras entender o si sigues sin hacerlo, pero dime algo o no lo hagas si no quieres. Escríbeme aunque no quieras que te conteste y también si quieres que te conteste todo. No siempre hago ni haré lo que necesitas, pero al menos me soy sincero e intento hacer lo que quiero.

Búscame cuando puedas escribir todo eso o solo algo y no quieras borrarlo.

Ya me cansé de excusar mis pocas ganas de escribir con un “Es que sólo escribo cuando estoy triste y yo soy muy feliz.” Malditas excusas.

O a lo mejor y sólo te interesa leer sobre amor y yo detesto escribir sobre un tema tan gastado.

Un tema tan lejano.
Prefiero escribir de desamor, de ti, que es lo mismo.

No te tengo miedo pero no te sé. 
No te detesto porque no te siento.

Amor, te evité estos meses porque no quería hacerte sufrir. Todavía me importas. No es que haya tenido dudas, desde que cortamos, estaba seguro que no íbamos a regresar nunca, y a lo mejor a pesar de la seguridad, esa verdad me incomodaba, como que no me la creía, o no quería aceptarla.

No es que hayamos hecho algo mal, es que ya no somos necesarios.
No quería que regresaras porque decirte que ya no encajas en mi vida, es cruel.
Luego te volví a ver y te sonreí. Ya no te reclamo como mío. Fuimos.

Tus ojos ya no son inquisidores. Es una culpa con la que puedo vivir toda la vida porque estar contigo, sería aún más cruel.

Adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario