viernes, 3 de enero de 2014

Inesperado

No sé por dónde empezar, pero lo que siento ahora es rabia, ira, enojo. De ese sentimiento que te causa tu incomprensible padre. No sé, que clase de embrujo hacen algunas personas, aquel que es capaz de convertir mi confianza en nada. Personas que se les dificulta decir la verdad, porque su corazón está lleno de mentiras. Estoy distraído del momento. Se han reducido a nada las cosas que me importan, quiero vacaciones de esta vida. Quiero volver a respirar. Todo lo que guardaba el cielo en un grito feroz comenzó a caer, pequeñas gotas llenas de dolor, el suelo comenzaron a morder. Y yo, solo comencé a llorar. Mis lágrimas nunca llegarán al mar, no sé para qué me hago río. A partir de este día, para mí, todo será diferente. 

¿Por qué existirán las personas mentirosas?

No es que yo nunca mienta, pero creo que hay límites. Mi paciencia esta 75% agotada y con un cigarro calmo mis ansias. Fumar es dañino, lo sé, pero que tu propia familia este contra ti es mucho peor. Me duele. Porque me importa; porque siento. Porque quiero, porque amo, porque es mi vida. Nací llorando y así planeo vivir toda mi vida. El llanto no es sino mi estado natural. Aunque estas lagrimas ya las había llorado antes. Es como si fueran lágrimas recicladas. 

Pero así aprende uno, caer, derramar lágrimas y volverse a levantar. Y yo de mi camino aprendí que prefiero que esté lleno de piedras que de basura.

En fin, así es como me siento, decepcionado  Y hoy no tenía pensado escribir sobre esto, simplemente así se dieron las cosas y no tuve opción. Tenía que desahogarme o iba a explotar en miles de pedacitos. Y eso fue todo amigo.


PD: Me voy porque el amor de mi vida me necesita en sus sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario