Hola, Si, aquí estoy
escribiendo y desbordando en música las penas. De aquella música que
te descompone emocionalmente, no sé, Hasta parece que me esfuerzo bastante
en que me rompan el corazón. Sinceramente no es la primera vez que me
pasa. Siento como si esta soledad ya la hubiese vivido antes. Esta soledad
llena de recuerdos que normalmente descansan plácidamente debajo de
mi cama, ahí, con los otros monstruos que juegan a asustarme. Ellos tienen
todos mis miedos, esos que te hacen querer morir.
Dicen que la única
forma de superar tus miedos es afrontar aquello que más
temes. Debes caminar en el vientre de la bestia.
Y arriesgar la posibilidad de
fracasar. Pero intenta esconderte del miedo, y te arriesgarás a
tragártelo tú todo.
Enfréntate a tus miedos y la
recompensa puede ser profunda.
Podrías descubrir la
cruda verdad de una relación… O de lo que eres capaz de
aguantar.
El problema es que, cuando
mas ganas, mas vas a perder. Yo por eso les dejo mis miedos a esos
monstruos, díganme cobarde pero aún no estoy preparado para
muchas cosas.
Tenemos el miedo grabado en la
memoria y en la carne. Desde las primeras noches de nuestro origen,
en las que se escuchaban gruñidos y aullidos que anunciaban la muerte, esa
dolorosa muerte que nos robaría la vida entre sangre y dolor… un
inmenso dolor.
Miedo a eso que imaginábamos
estaba detrás de las sombras de la madrugada y que nos recordaba a
los demonios soñados entre oscuras pesadillas. O a las brujas, dragones,
malvados ogros incluso al terrible oscuro "Rumplestiskin". Nos
recordaba a todos esos cuentos que nos contaban nuestros padres de pequeños.
Miedo al sonido del
viento entre las ramas de los árboles y que sembraba tan adentro,
ese sentimiento de estar solos frente al vacío, al enorme vacío de
ese mundo oscuro y tan lleno de nada.
Miedo a lo desconocido, a lo
totalmente ajeno a nuestra existencia. A esa enorme soberbia de
pensarnos como únicos y perfectos, tan dueños de todo lo conocido, de lo
cotidiano, de lo que devoramos con la mirada y dejamos prisionero
en nuestra cabeza.
Miedo al sabernos tan
insignificantes ante lo que existe, de nuestra mirada perdida al tratar de
imaginar en lo que hay más allá de las estrellas, más allá de la
vida… más allá de la muerte.
Todos sentimos un inmenso
miedo… un inmenso miedo a sentir miedo.
y bueno, por el momento creo
que lo dejare ahí.
Definitivamente no estoy
preparado para escribir sobre el miedo.
Aunque...
Creo que es justamente lo que
acabo de hacer.
Mi nombre es Edgar
de León y me da miedo escribir sobre el miedo.
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