Ya no quiero verte con ojos de amor. Ya no
quiero ver tus ojos bonitos.
Quisiera decirte que no me encantas y que no
te ves bien (requete) guapo siempre. Maldita sea, ni yo me creería si te dijera
que no me gustas cuando llevas tus pantalones pegados o cuando no te afeitas la
barba o cuando no deberías gustarme.
Ya no quiero que seas la razón de mí “El Arte”
ni de mí “El Amor”. Pero sí quiero. No, no quiero, maldita sea. No sé qué
quiero. No quiero esto.
Quiero quitarle la banderita con tu nombre a
mi corazón de oro, porque lo ocupa todo. Me encanta tu nombre, por eso siempre
lo digo completo. Tal vez tu nombre sí combina con la banderita que hay
en mi corazón de oro. Lástima.
Me duele no poder quitarte de mi lista de 100
(cien) cosas que me hacen feliz. Me duele que no te enseñaré nunca la lista de
razones por las que me gustas un chingo.
Espero que nunca leas mi Blog, pero sé que lo
terminarás leyendo, porque, además de que comparto esto en todas mis redes
sociales, todas las veces que espero que algo no pase, termina pasando. Me
canse de ser con el que quisieras estar, pero no estas. y el que quieres pero
no a tu lado.
Lamento sí haber terminado escribiéndote los
versos más tristes esta noche. Lamento mi existencia con la misma avidez con la
que la celebro. Sí, a pesar de todo, sí celebro mi existencia. Celebro todo así
como lo lamento.
Insisto, vida, todo me debes. TODO.

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