miércoles, 3 de febrero de 2016

Bésame o hazme lo que quieras.

 Las cosas tristes sólo son hermosas desde lejos, así que distánciate de mí hasta que te parezca hermoso después regresa y cierra los ojos y bésame bonito pero ve intercalándolo de vez en cuando por besotes cerdos así bien ricos “de esos que tanto nos gustan” hasta que podamos fingir que nuestros problemas desaparecen.

Mira que ya nunca te sentirás feo o gordo y nunca sentiré que te pierdo y jamás nadie te engañará y nadie me cambiará por nadie mientras te ando metiendo mano con la puerta cerrada y donde sea, tu piel sabrá a que ya no nos odiaremos nunca y tu lengua a que me necesitas aunque tus ojos antes y después de besarnos digan lo contrario.

Tengo ganas de verte desnudo a través de un caleidoscopio no preguntes por qué, no interpretes lo que sea que haga como un grito desesperado de ayuda aunque sí lo sea porque no quiero parecer tan obvio. No digas nada, o dime lo que quieras.

(En ocasiones, el silencio es la respuesta más cruel y hiere tanto como las palabras).

No me hieras. Sólo bésame.

Y luego para terminar de cagarla le hice un hoyo a mi celular para ver cómo funciona y adentro hay cables escribiendo acerca de ti en diferentes redes sociales.

Ahora me siento más inteligente.



No hay comentarios:

Publicar un comentario