lunes, 8 de febrero de 2016

No me canso de escucharte guardar silencio.

Te olvidaría más fácil si pudiera recordar diario cómo le hice para lograr dormir el día anterior.

Extraño poderte contar las cosas que ahora le tengo que contar a mi amigo que me lleva a la universidad. Hoy te hubiera contado que tuve pesadillas porque un amigo dice que si te duermes con los brazos cruzados, sueñas feo y quería comprobar si era cierto. No cuenta como esquizofrenia si se te sube el muerto.

Suelo escribir para dos personas para que no te hagas grande pensando que escribo para ti aunque sí lo hago. Ojalá alguna vez hubiera hecho algo por ti para poder decir que no te lo merecías. Sigo pensando en qué hubiera pasado si hubieras llegado a mi casa rápido esa vez antes de que regresara mi mamá.

Sé que es raro y sonará patético pero esto es verdad: a veces cuando tengo sueño, hago inconscientemente un ruido que tú hacías cuando hablábamos por teléfono y te estabas quedando dormido, cuando me doy cuenta del ruido que hice, lo repito 2 o 3 veces para imaginarme que lo hiciste tú; listo, ya lo acepté, no sabría describir el sonido pero suena como un gemido sin nada que te hiciera pensar o desear algo sexual, más como un gato cuando se va a dormir pero no sé si todos los gatos lo hacen o solo el mío, o solo me gusta imaginarme que eres mi gato y haces ese ruido en mi cama cada que te vas a dormir en mis piernas, tal vez por eso nunca lo pateo. Que lo hagas ver como una competencia me hace sentir menos requerido. Pero no me quitan estas ganas enfermas de buscarte donde ya no existes.

Cuando te prometí que todo iba a estar mejor en realidad te estaba prometiendo que yo te iba a dejar de hablar más tarde y las dos son lo mismo pero lo primero sonaba mejor. Ojalá platicar contigo fuera tan fácil en persona como a las 2 (dos) de la mañana por mensaje cuando ninguno de tus contactos está en línea nomás yo.
Me haces parecer más atolondrado que lo que quiero parecer, tal vez lo incómodo contigo es que te quiero ver tanto como veo tus fotos y videos pero en persona nadie observa tanto. Te juro que siempre he querido que seas feliz, nada más que no quiero que lo seas más que yo.

Pero al final, te quiero. Te quiero cuando te vas, cuando regresas, cuando decides irte de nuevo y nunca regresar. Te quiero, lo hago. No me canso, sólo no me canso de escucharte guardar silencio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario