lunes, 22 de febrero de 2016

Lo que nunca te iba a decir

No sé si mereces más mi parte que piensa en dejarte de hablar cada que me pones triste o la que nunca puede hacerlo y no te dice nada cada que te estás pasando de verga porque no quiere que también estés triste. No sé si me da más miedo o esperanza saber que ningún sentimiento dura para siempre. No mereces a nadie que te mienta, pero menos a este robot que nunca te puede decir lo que siente. Mereces a alguien que no esté triste la mayoría de los días de la semana. No todo se puede arreglar escribiendo, pero lo sigo haciendo porque nunca he podido arreglar nada.

Estoy bien, solamente tengo miedo de que dejarte de ver no me quite las ganas de nunca dejarte de ver. Ya me harté de que las promesas de total destrucción sean mis favoritas. Ya estoy buscando más anestesias y no lo son estas 2 (dos) cervezas ni lo que está adentro de esta pipa que me compré a 40 (cuarenta) pesos en la U.
Nunca te voy a contar que te odio y me odio por haberte dado el poder de lastimarme, pero menos te voy a contar que muero de ganas de destrozarte de la manera más bonita en la que alguien lo ha hecho.

Sé que al final voy a fingir que nada pasó y me vale madres que solo me quieras cuando él no te contesta y te sientes solo. Prefiero fingir que nunca quise largarme antes que aceptar que me importa que vivo sabiendo que él hace que se te haga agua la mente y solo voy a agarrar mi celular para contestarte qué estoy haciendo aunque sepa que ahorita te vale madres porque ya te contestó.


Voy a escribirte algo aunque sepa que solo me quieres a plazos, porque al final sé que me quieres mucho. Voy a ignorar que no soy yo el que está en tu cabeza mientras te pones hasta las nalgas porque ya no quieres recordar nada.
No sé si esto está bien o mal, pero lo decidiré después. Me gusta la idea de que puedo tenerte al menos mientras escribo aunque solo te tenga de inspiración, lo bueno es que escribir es dejar al alma salir a jugar con sus crayolas. Vete con quien te tenga miedo pero sepa que no hay nada de qué temer y déjame tener miedo aquí solito.



No hay comentarios:

Publicar un comentario