martes, 16 de febrero de 2016

Ciencia Exacta

No sé qué hacer contigo porque ahora solo sé escribirte. Perdóname por no ser el maje que puede pasar por ti y siempre sabe qué quieres hacer y qué decirte cuando ya no tienes ganas de vivir y te hará sentir mejor. Perdón por no ser ese niño que te dice cosas súper bonitas de esas como las que dicen esos tuiteros guapos y los favean solo gordas y niñas de 13 (trece) años. Perdón por no ser ese niño con el que siempre quieres estar. Me motiva saber que al menos yo sí siempre quiero estar conmigo, pero tal vez es porque yo no tengo otra opción.

Soñé que reprobaba Física e Investigación Científica y creo que no había pasado ninguna materia de Ciencias con más de 80 (ochenta), pero sé (me dijeron o leí) que cuando se te dilata la pupila al ver a alguien, suele ser porque te gusta. No sé qué ciencia te lleva a sentir lo que sientes, pero sé que no es una ciencia exacta. No entiendo qué proceso hizo que te gustara un pendejo que se la pasa jugando Candy Crush y le gusta usar calcetines con chanclas y se pone a escuchar Kumbia Kings y Belinda en la cafetería y odia a más de la mitad de las personas que conoce. No entiendo cómo te puede gustar él. Supongo que lo que hace que “El Amor” no sea una ciencia exacta es que por más experimentos que pueda hacer, al final todo vale verga porque ni tu sonrisa ni si tus pupilas ni cómo me saludas me demuestra nada realmente.

Te odio porque a pesar de que sé a qué hora voy a poder verte, si te encuentro de sorpresa en mi colonia, me pones tan feliz como la última vez que recuerdo que siempre sí. Ahora comprendo que ser el maje que puede verte todos los días y tiene que romperse el cerebro para pensar cómo poder enamorarte diario no es tan fácil. Tal vez me gustas tanto solo porque fuiste efímero.

Es feo tener que estar del bando de “El Otro” para comprender que quizás él no es tan malo y el niño que te dices que odias no fue tan mierda como te gusta recordarte.

Hace varios nudos en la garganta que no digo que te necesito, tal vez ya no te hable, pero aun te escribo, siempre lo hago, aunque no lo sepas, aunque no lo entiendas, aunque no te importe., aunque me duelan los ojos de ya no verte.

Me está matando esto de no saber si piensas lo mismo que yo cuando nos vemos pasando por ahí, a veces me pregunto si te preguntas por mí. Me urge una ciencia donde pueda estudiarte sin quererte tanto. No recuerdo qué porcentaje de lo que escribo es verídico pero el 3% que sí es bonito es para ti. Siempre para ti. Es que tal vez no te dije nunca pero tu sonrisa me pone contentas las tristezas.

Al final, no importa la ciencia, siempre me sobran muchos mocos al final de las lágrimas.


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